Especialistas en despidos y reclamaciones laborales

Especialistas en despidos y reclamaciones laborales

Nuestro trabajo se centra en defender a trabajadores que han sido despedidos y necesitan saber si la empresa ha actuado correctamente.

Revisamos despidos disciplinarios, objetivos, verbales, tácitos y cualquier otra forma de extinción laboral.

Por eso, antes de firmar un acuerdo, aceptar una indemnización o dejar pasar los plazos, es importante analizar bien la situación. Nuestro equipo estudia la documentación, valora las posibilidades de reclamación y te explica de forma clara cuál puede ser la mejor estrategia.

¿Cuándo puede ser nulo un despido?

No todos los despidos injustos son nulos. La nulidad se produce en situaciones especialmente graves, cuando la decisión empresarial afecta a derechos protegidos o se adopta en circunstancias que la ley prohíbe.

Puede haber indicios de despido nulo, por ejemplo, cuando la empresa despide a una persona embarazada, a alguien que está ejerciendo derechos de conciliación, a un trabajador que ha reclamado sus derechos o a una persona que ha sufrido una actuación discriminatoria.

Muchas personas creen que solo pueden reclamar una indemnización básica, cuando en realidad su caso puede tener más recorrido. Por eso conviene revisar cada despido con detalle.

¿Cuándo puede ser nulo un despido?
Reclamación por despido

Te guiamos desde el primer análisis hasta la resolución de tu caso

¿Cómo trabajamos tu reclamación? Nuestro papel es que sepas qué está ocurriendo en cada momento, qué opciones tienes y qué pasos conviene dar para defender tus intereses. No damos por bueno lo que dice la empresa sin contrastarlo

El primer paso es conocer qué ha ocurrido. Revisamos tu despido, estudiamos la documentación y detectamos posibles irregularidades.

Después te explicamos, con un lenguaje claro, si hay base para reclamar, qué escenarios pueden darse y qué resultado podría buscarse en tu caso: una mayor indemnización, la readmisión o el reconocimiento de la nulidad.

Si el caso es viable y decides seguir adelante, formalizamos el encargo profesional de forma transparente. Dejamos claras las condiciones, recopilamos la documentación necesaria y preparamos la estrategia.

Esta fase es importante porque una buena reclamación no depende solo de presentar papeles, sino de ordenar bien los hechos, los argumentos y las pruebas.

Antes de acudir al juzgado, normalmente es obligatorio presentar una solicitud de conciliación. Nos encargamos de preparar ese trámite y de representarte en el acto correspondiente.

Si existe margen para negociar, intentamos alcanzar una solución que te compense de forma justa y evite alargar el conflicto. Pero no recomendamos aceptar cualquier propuesta: solo valoramos acuerdos que realmente tengan sentido para ti.

Si no se alcanza un acuerdo adecuado, presentamos la demanda y defendemos tu caso ante el Juzgado de lo Social.

Preparamos la argumentación jurídica, organizamos la prueba y te acompañamos durante todo el procedimiento. Antes del juicio, volvemos a valorar cualquier posible acuerdo, pero siempre desde una posición orientada a proteger tus derechos.

Cuando se dicte sentencia, la analizamos contigo para decidir si conviene aceptarla, ejecutarla o recurrir.

Si el resultado no es el esperado o si existen motivos para recurrir, estudiamos la posibilidad de presentar el recurso correspondiente ante el Tribunal Superior de Justicia.

Y si es la empresa quien recurre una sentencia favorable para ti, preparamos la oposición para defender el resultado conseguido.

Ganar una sentencia no siempre significa cobrar o reincorporarse de inmediato. Si la empresa no cumple voluntariamente, impulsamos los trámites necesarios para exigir el cumplimiento forzoso.

Nuestro trabajo termina cuando la resolución se hace efectiva y recibes aquello que legalmente te corresponde.

Por qué contar con SELVA & LORENTE

Somos un equipo centrado en reclamaciones por despido y defensa laboral de trabajadores.

Nuestra experiencia nos permite detectar cuándo un despido puede estar mal planteado, cuándo existen indicios de nulidad y cuándo una indemnización inicial puede quedarse por debajo de lo que realmente se podría reclamar.

Trabajamos con rapidez, transparencia y una estrategia adaptada a cada caso. Sabemos que un despido genera incertidumbre, por eso damos respuestas claras desde el principio y mantenemos una comunicación cercana durante todo el proceso.

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Nuestro equipo te ayudará a decidir con seguridad

Confía en nosotros para revisar tu situación de forma individual y valorar si hay margen para exigir una compensación mayor.

En España, los despidos más habituales son el disciplinario, el objetivo, el colectivo y el despido verbal o tácito.

El despido disciplinario es aquel en el que la empresa afirma que el trabajador ha cometido un incumplimiento grave. Puede alegar bajo rendimiento, faltas de asistencia, desobediencia, pérdida de confianza u otros motivos similares.

El despido objetivo se basa en causas económicas, técnicas, organizativas o productivas. La empresa suele justificarlo por cambios internos, pérdidas, reestructuraciones o necesidades empresariales.

El despido colectivo afecta a varios trabajadores y se tramita mediante un procedimiento específico, conocido habitualmente como ERE.

También existen despidos sin carta formal. Ocurre, por ejemplo, cuando la empresa deja de darte trabajo, te bloquea el acceso al puesto o actúa de hecho como si ya no formaras parte de la plantilla.

Un despido es procedente cuando el juzgado entiende que la empresa tenía motivos suficientes para despedir y que, además, siguió correctamente el procedimiento legal. En ese caso, no suele existir derecho a indemnización por despido, más allá de las cantidades pendientes que puedan corresponder.

El despido improcedente se declara cuando la causa no está justificada o cuando la empresa comete errores relevantes en la forma de comunicarlo. En ese escenario, la empresa debe optar entre readmitir al trabajador o pagar la indemnización correspondiente.

El despido nulo es distinto, porque no se limita a valorar si la causa es suficiente. Se declara cuando la decisión empresarial vulnera derechos fundamentales o afecta a situaciones especialmente protegidas por la ley.

Por eso, la nulidad tiene consecuencias más intensas: readmisión obligatoria, salarios de tramitación y, en algunos casos, indemnización adicional por daños morales.

La declaración de nulidad puede cambiar por completo el resultado de la reclamación.

En primer lugar, refuerza la posición negociadora del trabajador. La empresa sabe que, si el juzgado declara la nulidad, puede enfrentarse a consecuencias más costosas que una simple indemnización por despido improcedente.

Si finalmente se reconoce judicialmente la nulidad, la empresa debe readmitirte en tu puesto y devolverte a la situación anterior al despido. Eso implica respetar tus condiciones, tu antigüedad y tus derechos laborales.

Además, debe abonarte los salarios de tramitación, es decir, las cantidades que habrías cobrado desde el despido hasta la readmisión. También pueden regularizarse cotizaciones y otros efectos derivados de ese periodo.

Cuando el despido ha supuesto una vulneración de derechos fundamentales, puede reclamarse una compensación adicional por el daño moral sufrido.

En determinados casos, si la reincorporación no es una solución adecuada, puede valorarse la extinción indemnizada de la relación laboral con la máxima indemnización prevista legalmente.

Da el paso ahora, antes de que se agoten los plazos

Tras un despido, el tiempo es clave. Los plazos para reclamar son breves y dejar pasar los días puede limitar tus opciones.

No firmes ni aceptes una propuesta sin saber antes si realmente te conviene. Revisamos tu caso, te explicamos tus derechos y te ayudamos a decidir con seguridad.

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juanselva@selvalorente.com

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